Llevamos años ayudando a empresas a tomar mejores decisiones a partir de sus datos en tiempo real. Cuando varios clientes nos pidieron aplicar esa misma lógica a sus hogares, la respuesta fue natural: los principios son los mismos.
Captura de dato, procesamiento en local, reglas de decisión, actuación automática. La diferencia es que en lugar de optimizar un proceso industrial, estás optimizando el confort y la eficiencia energética de tu casa.
De la monitorización a la actuación
Una instalación domótica básica te dice qué está pasando. Una instalación inteligente hace algo con esa información.
El caso del suelo radiante ilustra bien la diferencia. Un sistema básico te muestra la temperatura de cada habitación. Un sistema inteligente cruza esa temperatura con la predicción meteorológica, calcula cuándo va a necesitar arrancar la calefacción para que el suelo llegue a temperatura a tiempo, y actúa sin que tengas que hacer nada.
Ese «cuándo» es la clave. El suelo radiante tiene una inercia térmica de 2 a 4 horas: el tiempo que tarda en transferir calor desde el agua caliente hasta el aire de la habitación. Si esperas a sentir frío para encender la calefacción, ya llevas horas de retraso.
La solución es anticipación: consultar la previsión meteorológica con suficiente antelación y arrancar el sistema antes de que haga falta. La misma lógica que usamos para alertas predictivas en entornos industriales, aplicada a tu hogar.
Captación de dato en tiempo real
El sistema captura continuamente:
- Temperatura y humedad de cada estancia
- Estado de cada zona del suelo radiante (válvulas abiertas/cerradas)
- Temperatura de impulsión y retorno del circuito hidráulico
- Consumo energético de la aerotermia
- Temperatura exterior real y predicción horaria
- Demanda activa por zona
Todo esto se procesa en local, sin depender de servicios en la nube de terceros. Los datos son tuyos, en tu infraestructura.
Reglas de decisión, no horarios fijos
La diferencia entre un termostato programable y un sistema inteligente es que el primero sigue horarios y el segundo sigue reglas.
Un horario fijo dice: «arrancar a las 16:00». Una regla dice: «arrancar con suficiente antelación para que el suelo esté a temperatura cuando se necesite, teniendo en cuenta la temperatura exterior prevista y la inercia térmica de la instalación».
El resultado es que en un día frío el sistema arranca antes, en un día templado puede que no arranque en todo el día, y en un día con sol fuerte puede reducir la demanda porque la ganancia solar compensa parte de la pérdida. Sin que tengas que configurar nada cada día.
Control centralizado, granularidad por zona
El sistema tiene dos niveles de control:
Modo global — un selector que define el estado general de la casa: invierno, verano, confort, eco, ausente, apagado. Un cambio de modo afecta a toda la instalación: aerotermia, válvulas, termostatos. Útil para transiciones rápidas (llego a casa, me voy de viaje, es fin de semana).
Control por zona — cada habitación tiene su propio termostato y válvula. La demanda de cada zona se evalúa de forma independiente. Si solo el despacho necesita calor, solo se abre esa válvula. La aerotermia trabaja exactamente lo necesario, no más.
Seguridad y redundancia
Una instalación bien diseñada contempla los fallos. Si por cualquier motivo se cierran todas las válvulas mientras la aerotermia está activa, el sistema abre automáticamente una válvula de seguridad y apaga la máquina para proteger el circuito hidráulico. Cinturón y tirantes, igual que en cualquier sistema de control industrial.
Las reglas de seguridad tienen prioridad sobre cualquier otra lógica. Siempre.
Visibilidad total
Todo lo que hace el sistema es visible y auditable: un dashboard unificado muestra el estado en tiempo real de cada componente, el histórico de temperaturas por estancia, la comparativa entre temperatura exterior real y la predicción que está usando el sistema, y el consumo energético de la aerotermia.
Esa visibilidad no es solo estética. Es la herramienta de calibración: al ver en la gráfica cómo se comporta el sistema frente a la realidad, puedes ajustar los parámetros — inercia térmica, umbrales de anticipación, consignas por zona — con criterio, no a ciegas.
Qué ofrecemos
Consultoría y diseño de sistemas de automatización del hogar basados en datos, integrados con la instalación existente de climatización, energía y seguridad.
Nuestro trabajo es el diseño del sistema, la lógica de automatización y la integración de todos los componentes. La ejecución en obra la coordinamos con el instalador eléctrico y el instalador de climatización que ya trabajan en tu proyecto — o con los que tú elijas. No somos una instaladora, somos la inteligencia que hace que todo funcione junto.
Sin vendor lock-in. Sin suscripciones a plataformas de terceros. Con control total en local y acceso remoto seguro cuando lo necesites.
El sistema crece con tus necesidades: puedes empezar por la climatización y añadir después monitorización energética, control de accesos, calidad del aire o cualquier otro vector de dato que tenga sentido para tu caso.
Si tienes una instalación de aerotermia con suelo radiante, o estás planificando una, y quieres que funcione de verdad en lugar de limitarse a seguir horarios, hablamos.
