c_rack_fan_cad sobre 2026
octubre 5, 2026

La mejora continua, tal como hoy la conocemos, se consolidó en el Sistema de Producción de Toyota durante la posguerra japonesa, y hoy se aplica a cualquier industria. Este es un ejemplo práctico de resolución de problemas con el mismo método que aplicamos al software, y con la IA como herramienta, no como protagonista.

Corte transversal del conjunto: rejilla, marco, tablero, conducto y ventilador
Corte transversal del conjunto. En naranja, la sección de las piezas impresas.

Un problema que no es informático

Nuestro rack no está donde lo pondría un manual. Comparte espacio con el mobiliario de la oficina, en una localización que nadie diseñó para alojar equipos que trabajan día y noche.

La solución rápida es conocida: abrir un agujero, atornillar una rejilla cuadrada y un ventilador, y olvidarse. Funciona, pero deja una cicatriz en la oficina y no responde a ninguna pregunta. ¿Cuánto aire hace falta? ¿Hacia dónde debe salir? ¿Qué pasa cuando no hace falta ventilar?

Nos llamamos Kaizen. La palabra japonesa 改善 une dos caracteres: kai (cambio) y zen (bueno), es decir, «cambio a mejor».

Ese sentido de continuidad lo aporta la práctica. Toyota la convirtió en el eje de su sistema de producción en la posguerra, sobre la base de los programas estadounidenses Training Within Industry y de las enseñanzas sobre calidad de W. Edwards Deming. Masaaki Imai la dio a conocer en Occidente en 1986 con su libro Kaizen: la clave de la ventaja competitiva japonesa.

Decidimos tratar este problema como tratamos un proyecto de software: medir, plantear opciones, iterar y dejar el sistema mejor de lo que estaba.

Planificar: entender el problema antes de resolverlo

La carga térmica de nuestros equipos in situ es modesta; un CPD de verdad la multiplica muchas veces. Eso ya descartaba una parte de las soluciones antes de empezar. Tener equipos en local es una decisión, no una inercia: buscamos un equilibrio entre la computación en la nube y la local.

Valoramos dos caminos:

  • Climatización dedicada. Conducciones de aire acondicionado o un equipo dentro del armario: la solución «de manual» para una sala técnica. Para esta carga, sobredimensionada en coste y consumo. Además, la oficina ya había pasado por una obra trasladando maquinaria al exterior y no queríamos sumar otra instalación.
  • Extraer hacia la oficina por la parte alta. El aire caliente sube, la salida queda a la vista de todos y la instalación es nuestra de principio a fin.

Elegimos la segunda, convirtiendo la estética en un requisito más, al mismo nivel que el caudal. Antes de dibujar nada, fijamos las condiciones:

  • Sin herrajes especiales: tornillería estándar de ventilación de ordenador y componentes que se puedan cambiar sin rediseñar.
  • Por fuera, una salida limpia: sin tornillos a la vista y con una forma que acompañe a la oficina, no una rejilla cuadrada.
  • Que el aire no salga hacia elementos cercanos, como el punto de acceso WiFi.
  • Que el ventilador solo trabaje cuando haga falta, y que sepamos en todo momento qué está haciendo.

Hacer: diseñar con IA, decidir con criterio

El diseño se hizo en FreeCAD, un CAD paramétrico de código abierto, conectado a un asistente de IA mediante MCP (Model Context Protocol). En la práctica, la IA no se limitaba a sugerir: creaba y modificaba las piezas directamente en el programa mientras hablábamos.

El reparto de papeles fue claro. Nosotros poníamos los requisitos, las medidas reales y el criterio. La IA proponía geometrías, calculaba y ejecutaba los cambios en segundos.

Recorrido del conjunto diseñado con IA en FreeCAD.

Las iteraciones que no se ven en el resultado

  1. Un sándwich cuadrado. La primera propuesta era un marco exterior y una placa interior unidos con tornillos a través del tablero. Correcto, pero con insertos roscados y un aspecto de rejilla de toda la vida.
  2. Una ranura con conducto. Una salida horizontal y alargada pegada al techo recoge mejor la capa de aire caliente. Un conducto de transición lleva el aire del ventilador redondo a esa ranura sin cambios bruscos que generen ruido.
  3. Un patrón con criterio. Tras varios diseños optamos por un patrón Voronoi, una geometría orgánica que mantiene en torno al 78 % de área abierta.
  4. Paredes inclinadas. Las celdas tienen las paredes inclinadas para orientar el aire lejos del punto de acceso WiFi, sin deflectores añadidos.
  5. Cero tornillos a la vista. El marco exterior se sujeta al conducto con un trinquete impreso, sin insertos ni herramientas, y se adapta a distintos grosores de tablero. La rejilla decorativa encaja en el marco con pestañas a presión, así que se puede retirar para limpiarla o sustituirla por otro diseño.
  6. El logotipo, integrado. Se extrajo del vectorial original y forma parte del diseño de la propia rejilla.
Rejilla impresa en blanco con patrón Voronoi y el símbolo de KDS en naranja
La rejilla, recién salida de la impresora.

Cada iteración costó minutos, no horas. Ese es el verdadero cambio: probar una idea y descartarla ya no es caro, así que se exploran más.

MCP: una herramienta de ingeniería transversal

El mismo asistente que modelaba en el CAD tenía acceso, también por MCP, a los archivos del proyecto y a los recursos de marca. Generó además el vídeo explicativo del conjunto, con recorrido de cámara y locución.

La IA modelando y animando las piezas en FreeCAD a través de MCP (vídeo acelerado x2).

Para quien quiera probarlo, el script de conexión entre Claude y FreeCAD está disponible en GitHub.

En este caso fue un CAD, pero las aplicaciones cambian con cada sector: la gestión de expedientes en la administración pública, la plataforma de aprendizaje en un centro educativo, el control de riego en una explotación agrícola o el diagnóstico de averías en una empresa de reparación. El principio es el mismo: cuanto más cerca trabaja la IA de las herramientas y los datos reales de una empresa, más valor aporta.

Verificar: probar en pequeño antes de comprometer

Las piezas se imprimieron en ASA, un material que soporta el calor mejor que los plásticos habituales de impresión 3D.

Las iteraciones en digital ahorraron muchas vueltas, pero no todas. El primer conducto salió con hebras en cuatro esquinas que quedaban en el aire; se rediseñaron macizas y la siguiente versión se imprimió limpia. El marco tampoco enganchaba a la primera en el trinquete: en lugar de reimprimir la pieza entera, imprimimos tres pruebas pequeñas con distintos alcances del gatillo y nos quedamos con la que funcionaba. Probar barato, en pequeño, antes de comprometer horas de máquina.

Conducto con el ventilador visto a través de la ranura del tablero, antes de colocar el marco
El conducto ya instalado, visto desde la oficina antes de colocar el marco.

El montaje resolvió el problema térmico. Pero verificar no es solo comprobar que algo funciona: es contrastarlo con el uso real. Con el ventilador regulado de forma automática, el primer ajuste de temperatura objetivo resultó ruidoso para una oficina en la que se trabaja. Se subió unos grados: el rack sigue dentro de márgenes y el ruido deja de notarse.

Una especificación escrita antes de probar es una hipótesis. Se ajusta con datos.

Actuar: mejorar el sistema, no solo el caso

El ventilador lo gobierna un controlador basado en ESP32, un microcontrolador económico, que ya teníamos en uso. No compramos uno nuevo: mejoramos el que había.

El controlador parte de un proyecto de código abierto. Durante la puesta en marcha detectamos que su software asumía un comportamiento del ventilador que no siempre se cumple. Le añadimos tres mejoras:

  • Calibración: el controlador mide la velocidad real mínima y máxima del ventilador instalado, en lugar de suponerla.
  • Estado real: muestra lo que el ventilador está haciendo de verdad, no lo que se le ha ordenado.
  • Persistencia: el ajuste del regulador de temperatura se conserva tras un reinicio.
Interior del armario con el conducto, el ventilador, el controlador ESP32 y el sensor de temperatura

Estas mejoras no se quedaron en casa: las propusimos al proyecto original para que cualquiera lo use.

El controlador está integrado en la domótica, junto con los sensores de temperatura que ya tenía el rack. El conjunto pasa a ser un sistema observable: sabemos qué temperatura hay, qué hace el ventilador y por qué.

El diseño de las piezas también se publica, para quien tenga un problema parecido: rejilla de extracción Voronoi en MakerWorld.

Ingeniería no es sobreingeniería

Nada de esto exige hardware especial. El ventilador es estándar de ordenador, la tornillería también, y el controlador es reutilizado. Cuando algo no se comportó como esperábamos, la respuesta fue medirlo y reflejarlo bien en el software, no cambiar piezas que funcionaban.

La sobreingeniería añade complejidad que nadie necesita. La ingeniería quita problemas con lo justo. La diferencia está en los requisitos: cada decisión de este proyecto responde a uno.

Qué tiene que ver esto con tu empresa

Probablemente nunca tengas que ventilar un rack. Pero el método es el mismo que aplicamos en los proyectos de nuestros clientes:

  1. Medir antes de decidir. Las opciones se descartan con datos, no por costumbre.
  2. Iterar donde equivocarse es barato. En digital, en una maqueta o en una prueba piloto, antes de comprometer recursos.
  3. Reutilizar y mejorar lo que ya funciona, en lugar de sustituirlo por defecto.
  4. Ajustar a la realidad de uso, aunque contradiga la especificación inicial.
  5. Dejar el sistema observable, para que la mejora se pueda demostrar con datos, no solo afirmar.

La IA ha acelerado cada uno de estos pasos, pero no ha decidido ninguno. Conectada a las herramientas adecuadas, deja de ser un chat y se convierte en un colaborador que ejecuta. El criterio sigue siendo humano, y eso no es una limitación: es el trabajo.

Buena parte del valor estuvo antes de imprimir la primera pieza: entender el problema, descartar opciones y fijar los requisitos. En cualquier empresa ocurre lo mismo. Por eso no nos limitamos a ejecutar: acompañamos todo el ciclo, desde la consultoría previa hasta la implantación, el mantenimiento y la mejora continua.

Eso es Kaizen: cambio a mejor, en cualquier proceso.